David el Gnomo”una pequeña escuela animista de bondad, reverencia y sabiduría
Hay obras que no se limitan a entretener. Hay obras que siembran una forma de mirar. Que dejan en el alma una huella silenciosa, una orientación íntima, una música interior que uno no siempre sabe explicar, pero que permanece. David el Gnomo fue una de ellas. Muchos la recuerdan con ternura, con nostalgia, con una emoción difícil de nombrar. Pero esa emoción no nace solo del recuerdo de la infancia. Nace de algo más hondo. Nace de haber recibido, a través de una serie aparentemente sencilla, una visión del mundo radicalmente distinta de la que hoy domina casi todo. Porque David el Gnomo no presentaba la Tierra como un fondo inerte para las aventuras humanas, ni como un conjunto de cosas útiles, ni como un espacio vacío esperando ser ocupado. Presentaba el mundo como un lugar vivo, habitado, lleno de presencias, de vínculos y de dignidad . En ese sentido, sin emplear palabras filosóficas, era profundamente animista. El bosque de David el Gnomo no era un decorado. Era un orga...