🌿 Volver a Sentir a la Tierra Viva
Vivimos en un tiempo que ha olvidado sentir.
La Tierra, antaño sagrada, hoy se mide, se explota, se silencia. Los ríos se encauzan como si fueran simples herramientas. Los árboles se talan como si no latieran por dentro. Los animales se reducen a utilidad o amenaza.
Pero hay quienes aún recuerdan.
Recuerdan que el mundo no está vacío.
Que todo lo que existe está vivo.
Esta forma de ver no es una creencia, es una manera de estar.
Una certeza que no se enseña: se despierta.
Se siente en los pies descalzos sobre la tierra, en el corazón que se ensancha al escuchar el viento en el bosque.
🌬️ Todo tiene alma
El viento no es solo aire: es un viajero antiguo.
Las piedras no son restos sin vida: son memoria petrificada del tiempo.
Un árbol no es un objeto: es un ser que respira, observa, resiste.
Quien ve así, no observa desde fuera.
Participa.
Escucha.
Conversa sin palabras con el mundo.
Ya no hay jerarquía.
No hay arriba ni abajo.
Solo una gran red viva en la que cada ser —visible o invisible— ocupa su lugar sagrado.
🐾 El alma del mundo
Muchos nombres le han dado a esta forma de sentir. Algunos la llaman la Gran Madre. Otros, simplemente, la Tierra.
No importa el nombre. Lo esencial permanece:
No estamos por encima de la naturaleza. Estamos dentro de ella.
Somos parte del tejido.
Hermanos del lobo, hijos del río, cómplices del fuego.
Y cada gesto que hacemos resuena en ese tejido como una vibración que lo toca todo.
🔥 Recuperar el vínculo
Mirar así no requiere ritos exóticos ni volver al pasado.
Solo exige una cosa: presencia.
Agradecer al calor del sol.
Caminar sin destruir.
Hablar en silencio con un árbol.
Escuchar al río como quien escucha a un anciano.
Esto no es romanticismo.
Es memoria.
Memoria de un vínculo profundo entre lo humano y lo que lo rodea.
Memoria de una forma de vivir con respeto, con escucha, con reciprocidad.
🌱
Este texto es un recordatorio.
Un llamado suave. Un eco del bosque.
Te dice:
Recuerda.
Recuerda que no eres máquina.
Que no naciste para dominar.
Que no estás solo.

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